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Gobernanza de datos

Soberanía de datos

Cada foto, sonido o registro de campo nace en un territorio y en el trabajo de las personas que lo cuidan. La soberanía de datos asegura que esas comunidades tengan autoridad sobre cómo se recolectan, guardan, usan y comparten sus datos, y que reciban los beneficios. Es una condición para replicar un proyecto como Tech4Nature México: con acuerdos claros sobre los datos, el proyecto gana confianza y continuidad.

La Cadena de Suministro con Soberanía de Datos

La guía que usamos es la Cadena de Suministro con Soberanía de Datos, un marco funcional y operativo de Kinray Hub, NaturaTech LAC y Climate Collective (versión 1.0, febrero de 2026, licencia CC BY 4.0). Su objetivo es que las comunidades pasen de ser sujetos pasivos de datos a ser Autoridades del Dominio de la Fuente, con capacidad real de decidir sobre sus activos bioculturales.

El marco se apoya en los principios CARE y FAIR, en el consentimiento libre, previo e informado, y en instrumentos como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT, el Acuerdo de Escazú y el Protocolo de Nagoya.

Aguas arriba: autoridades del territorio
Pueblos indígenas, comunidades locales y sus consejos de gobierno. Son la fuente del dato y la autoridad que decide sobre él.
Aguas intermedias: intermediarios
Quienes custodian, procesan o etiquetan datos en nombre de una comunidad: organizaciones acompañantes, universidades y plataformas como BioScanner.
Aguas abajo: usuarios
Quienes usan los datos para decidir, investigar o desarrollar productos: agencias públicas, organizaciones de conservación, centros de investigación y mercados.

Los cinco protocolos

  1. Establecer la Autoridad del Dominio de la Fuente. Identificar quién habla legítimamente por el territorio, distinguir entre pueblo indígena y comunidad local, y designar en asamblea a las personas que harán de puente con mandato escrito. Es la base de todo lo demás.

  2. Acordar un contrato centrado en el CLPI. Inventariar los tipos de datos y su sensibilidad, definir niveles de autorización y redactar el acuerdo en al menos dos lenguas, con veto ecológico y derecho a revocar el acceso.

  3. Garantizar la integridad biocultural y técnica. Fijar cómo se recolectan los datos, verificar su procedencia y su calidad, y marcar el conocimiento tradicional con etiquetas que indiquen sus condiciones de uso.

  4. Registrar los activos bioculturales. Documentar la relación entre datos, territorio y autoridad, asignar identificadores de procedencia y permitir análisis de datos sensibles sin entregar los datos originales.

  5. Activar la reciprocidad y la revocabilidad. Acordar cómo se distribuyen los beneficios, incluidos formación, coautoría y reconocimiento, cómo se suspende un acceso y cómo se resuelven los conflictos con primacía de la jurisdicción comunitaria.

Lo que hicimos en Dzilam

En Dzilam, el acceso a la ubicación de los equipos y de los jaguares está reservado al gobierno del estado, C Minds, los líderes comunitarios y aliados autorizados, para proteger a la especie y mantener el control de la comunidad sobre la información de su territorio. BioScanner se está construyendo en la dirección de que cada comunidad e institución decida quién ve sus datos, qué se comparte y con quién.

La experiencia también abrió preguntas que todavía conversamos con las instituciones y la comunidad, y que conviene poner sobre la mesa desde el inicio de cualquier proyecto.

Preguntas para poner sobre la mesa

Muchas áreas protegidas tienen una administración pública, mientras que quienes monitorean, conservan y lideran en el día a día son las comunidades. En esos casos, estas preguntas merecen una conversación abierta entre la autoridad, la comunidad y los aliados antes de instalar el primer equipo.

  • ¿Quién es la autoridad del dominio de la fuente cuando la reserva la administra el gobierno y los datos los genera la comunidad: la autoridad, la comunidad o ambas, y con qué reglas?
  • ¿Cómo se equilibra la transparencia y el acceso a la información pública con la protección de saberes, senderos y ubicaciones sensibles?
  • ¿Quién autoriza nuevos usos de los datos, como investigación, entrenamiento de modelos de IA o mecanismos de financiamiento?
  • ¿Dónde se guardan los datos y quién responde por ellos cuando cambia el gobierno o termina un proyecto?
  • ¿Cómo se reconoce y retribuye a quienes generan los datos cuando estos sustentan decisiones públicas, informes o nuevos recursos?
  • ¿Puede la comunidad revocar un acceso o retirar un dato, y con qué procedimiento?
  • ¿Se trata de un pueblo indígena, de una comunidad local o de ambos, y qué derechos y procesos de consulta aplican en cada caso?

Aprendizaje

La soberanía de datos se construye con acuerdos explícitos desde el diseño. Cuando la autoridad pública y la comunidad responden juntas estas preguntas, el monitoreo gana legitimidad, continuidad y la confianza necesaria para escalar.

Herramientas para empezar

En otro territorio

El marco en práctica

Desde abril de 2026, Fundación Pachamama y la comunidad achuar de Sharamentsa ponen a prueba el marco dentro de la Estrategia Biocultural del Jaguar. Con el Protocolo 1, la asamblea comunitaria otorga mandatos y delega en personas de la comunidad la autoridad para decidir sobre los datos.

Otros pilotos lo aplican en contextos distintos, como Seaflower WISE con la comunidad raizal del Caribe colombiano, sobre datos de pesca artesanal y cartografía marina. Los aprendizajes de los pilotos alimentan la siguiente versión del marco.

Leer el marco en ECOS (NaturaTech LAC) (se abre en una pestaña nueva)

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