Por qué importa
América Latina y el Caribe concentra una gran proporción de la biodiversidad del planeta y también registra las mayores caídas en las poblaciones. Al mismo tiempo, la región tiene una sólida tradición de conservación comunitaria y cada vez más herramientas abiertas para medir lo que ocurre en el territorio. La oportunidad está en juntar ambas cosas.
Datos y qué significan para tu proyecto
es el cambio promedio en las poblaciones de vertebrados monitoreadas de América Latina y el Caribe entre 1970 y 2022, el mayor de todas las regiones (Índice Planeta Vivo 2026, WWF y ZSL).
Medir con método y continuidad permite saber si las acciones locales están funcionando. El índice describe un cambio promedio de tamaño poblacional; no equivale a especies extintas.
México alberga cerca del 12 % de las especies del mundo y ocupa el quinto lugar entre los 17 países megadiversos (CONANP).
Hay mucho por documentar, y buena parte ocurre fuera de las bases de datos nacionales.
El jaguar está catalogado como Casi Amenazado por la UICN y ocupa alrededor del 51 % de su distribución histórica (Grupo de Especialistas en Felinos de la UICN). El tercer Censo Nacional del Jaguar estimó 5,326 jaguares en México con datos a 2024, 1,699 de ellos en la Península de Yucatán.
El jaguar es una especie paraguas: necesita territorios amplios y conectados, así que monitorearlo ayuda a entender y proteger el paisaje completo.
Entre 70 % y 95 % de las fotos de cámaras trampa suelen salir vacías (MegaDetector, Microsoft). Una persona experta clasifica entre 300 y 1,000 imágenes por hora (Wildlife Insights).
La IA permite descartar imágenes vacías y pre-clasificar especies en horas. El tiempo de las personas expertas se dedica entonces a validar e interpretar.
En América Latina y el Caribe, el 43 % de la población rural tiene conectividad significativa, frente al 79 % de la urbana (IICA y aliados, 2022).
Diseña para trabajar sin conexión en campo y sincronizar después. Las herramientas de este toolkit lo permiten.
