Imaginar futuros impulsados por nuevas tecnologías: 5 películas de ciencia ficción

Autora: Mariana Róo Rubí


Para algunas como yo, una de las oportunidades que trajo consigo la pandemia, para quien le guste verlo así, fue poder ver más películas que en años anteriores —la paradoja con las salas de cine cerradas—. Algunas han sido de ciencia ficción, género que construye futuros posibles impulsados por la tecnología, unos catastróficos y otros más optimistas (aunque, spoiler alert por las películas que se recomiendan a continuación, en la ciencia ficción suele encantar el caos y la distopía). Desde la ciencia ficción, las historias que vemos en el cine se caracterizan por involucrar conflictos entre ciencia y tecnología (que si bien puede ser ficticia, sus límites suelen establecerse en la película) la naturaleza humana y la organización social en mundos futurísticos o fantásticos.


Este género puede ser tan antiguo o novedoso según se defina; en el cine tiene uno de sus primeros antecedentes en el cortometraje francés Voyage dans la Lune (1902) (lo puedes ver aquí - dura 15 minutos), o Viaje en la Luna de George Mélies. Desde ese momento el cine ha seguido evolucionando y ha sido también una especie de cápsula del tiempo que abreva de la realidad y reúne pensamientos, sueños, miedos y deseos de la humanidad a través de los años.


El cine de ciencia ficción, más allá de entretenimiento, nos brinda también escenarios que pueden impulsarnos a pensar en la posibilidad de alternativas futuras que planteen un mundo mejor (o tal vez mundos mejores con el desarrollo de las exploraciones espaciales).


A continuación, una lista de 5 películas que muestran un futuro moldeado a partir de tecnologías disruptivas con consecuencias drásticas en la sociedad, y reflexiones sobre las advertencias y los aprendizajes que podemos concluir de cada mundo posible imaginado.


  1. Metrópolis (1927) - Alemania


Metrópolis es una de las primeras grandes historias de ciencia ficción en el cine. Una película muda de inicio puede no sonar a un plan muy atractivo, pero ha envejecido bien (lee en The Guardian sobre la experiencia de ver Metrópolis hoy). Además, el montaje y diseño de producción —sets de una ciudad futurista, un mundo de máquinas bajo tierra y el contraste del lujo en la superficie, enmarcados en el expresionismo alemán— son impresionantes. Inspiraron a películas como Blade Runner (1982) y Brazil (1985).


La historia narrada en Metrópolis aún logra resonancias en el mundo actual, incluso a casi un siglo de su estreno. Tiene lugar en una ciudad futurística durante el año 2026, donde la sociedad está dividida entre quienes viven con lujos en la superficie y quienes trabajan bajo tierra. Una división similar de la sociedad ha sido señalada por Yuval Noah Harari en su libro 21 lecciones para el Siglo XXI, aunque la división que él propone es la de una clase útil, por ser quien impulsaba la economía, y otra abandonada, dejada de lado y sin propósito. Hoy nos encontramos ante un gran riesgo de división de la sociedad, de una forma u otra, causada por la tecnología. Frente a este reto, un elemento clave que se busca solucionar hoy es cómo podemos garantizar que las nuevas tecnologías como los sistemas de inteligencia artificial (IA), por ejemplo, tengan un impacto inclusivo.


El mundo subterráneo de Metrópolis cuenta con maquinaria muy elaborada de la que depende la existencia de la sociedad dividida como la conocen, hasta que la línea entre dos mundos es cruzada, cuestionada y rechazada. Al igual que en Metrópolis, hoy para algunos el uso de tecnologías no resulta ser un vehículo de libertad, sino un reflejo de las injusticias de la sociedad que habitan. Un ejemplo tangible tras la pandemia es en el ámbito educativo, una de las áreas más visiblemente impactadas, donde las clases tuvieron una acelerada digitalización para poder continuar vía escuela en línea, al mismo tiempo que, en América Latina, por ejemplo, dicha transición ha hecho más palpable la brecha digital y la desigualdad social existente



  1. 2001: Una odisea del espacio (1968) - Reino Unido y EEUU


2001: Una odisea del espacio tiene su lugar reservado en todas las listas de películas de ciencia ficción existentes y en aquellas por venir, y ha logrado estar en listas de películas aburridas. La tecnología es fundamental para la película. Además de la tecnología espacial que ambienta la película, vale la pena destacar el papel de HAL 9000, un sistema de inteligencia artificial (IA) que parece ser sintiente y, además, malvado. Alexa aún está muy lejos de una inteligencia tan parecida a la del ser humano como la que se presenta en 2001.


La tecnología es el punto de partida de la narración y del conflicto, en ese sentido Kubrick, el director, plantea que la tecnología está intrínsecamente ligada a la historia del ser humano al nivel de haber evolucionado juntos, e incluso desembocar en la tecnología como un reflejo de la humanidad, —un ejemplo de exploraciones de una simbiosis similar en la realidad es Next Nature Network, una organización que explora las maneras en las que tecnología y naturaleza se fusionan—, o al menos creo que de eso trata 2001: Odisea del espacio… saquen sus conclusiones cuando la vean porque estoy segura que las interpretaciones son múltiples.


Hoy, con la llegada de rover Perseverance a Marte hace unas semanas, Odisea del espacio podría parecer más cercana que en su estreno en 1968, incluso ya conocemos cómo suena un planeta distinto al que habitamos (puedes escuchar aquí). Si bien para la película, 2001, llevamos un retraso de 20 años a los avances tecnológicos ahí planteados; actualmente se están realizando planes para diversas odiseas al espacio, desde Marte hasta Venus. Ningún HAL 9000 como tripulante por el momento.


  • La encuentras en Prime Video (2 hrs., 44 min.)


  1. Akira (1988) - Japón


Akira es una de las películas emblemáticas del subgénero cyberpunk y en su estreno en 1988 fue la producción de animación más costosa de la historia. Para este tiempo la ciencia ficción ya era lo suficientemente compleja, por lo que una definición como la que presentamos al inicio quizá ya no sea suficiente para abarcar lo que vemos en historias como Akira. Por esto ayuda pensar en términos de subgéneros: cyberpunk puede resumirse en high tech, low life.


Siguiendo esta definición, la historia de Akira, quien es el personaje principal, se desarrolla en la ciudad futurística de Neo-Tokyo en 2019, llena de edificios y luces neón, con tecnología apabullante que se refleja en la ambientación, en sus motocicletas, en lasers mortales (¿qué tan acertada fue la predicción de Akira?). En la película aprovechan al máximo el recurso de la animación para tocar esa delgada línea que hay entre la ciencia ficción y la fantasía. Incluso con el avance de los gráficos por computadora en 3D me cuesta imaginar ese mismo efecto deslumbrante que logran con la animación. Akira tiene poderes psíquicos y existen teletransportaciones, telepatía y visiones de futuros más catastróficos.


A pesar de los elementos fantasiosos, no es difícil entrever en la metrópolis de Akira reflejos de las grandes ciudades en la actualidad, donde encontramos violencia y corrupción entre sus calles iluminadas por luces neón. Bajo la premisa del cyberpunk, una imagen no muy errada del futuro que se puede avistar en la realidad son las Ciudades Inteligentes. Impulsadas por el Internet de las Cosas (IdC o IoT por sus siglas en inglés) prometen un futuro de interconectividad, aunque las innovaciones encuentran un callejón sin salida aparente frente a la protección de la seguridad y la privacidad: high tech, low life.


  • La encuentras en Netflix (2 hrs.)


  1. Snowpiercer (2013) - Corea del Sur, EEUU y República Checa


Snowpiercer tiene un tono similar a Parásitos, película posterior del director Bong Joon-ho, también con un discurso crítico acerca de la organización de la sociedad. Hay un culto por la maquinaria que permite la supervivencia de la sociedad, similar a Metrópolis, aunque en este caso, la tecnología más importante consiste en un motor que mantiene con vida a los últimos sobrevivientes al fin del mundo en un tren que jamás se detiene, tras la congelación total de la Tierra debido a un intento de la humanidad por resistir a la crisis climática (un intento ligeramente fallido...).


En un vagón del tren donde los niños toman clases, se les enseña a adorar casi religiosamente a Wilford, el desarrollador del motor eterno, ese que los mantiene con vida, pero que pareciera no otorga ni un momento para detenerse a pensar en cómo ha permitido enraizar injusticias a lo largo del tren.


Un equivalente al motor de Wilford en la realidad podrían ser los sistemas de IA pensados como “todopoderosos”. Es común la idea de que estos sistemas no se pueden equivocar, creando una especie de sumisión del ser humano a los resultados, tomados como hechos irrebatibles y no predicciones. Uno de los retos más importantes en los avances tecnológicos de dichos sistemas es respecto a esas injusticias que persisten en los algoritmos, por la mano humana por supuesto, a manera de sesgos raciales y de género junto con las repercusiones catastróficas que conllevan. A veces parece que el desarrollo de nuevas tecnologías, como el motor eterno de Wilford, avanza mucho más rápido de lo que dedicamos para ser críticos y mitigar riesgos.


  • La encuentras en Prime Video (2 hrs.)


Primer (2004) - EEUU


Primer es considerada una película de culto de ciencia ficción. Se trata de una ópera prima realizada con un presupuesto bajísimo. Lo interesante es que permite vislumbrar la evolución del género y la amplitud de historias que éste permite. A diferencia de las demás películas en esta lista, Primer se sitúa en un mundo muy parecido a la cotidianidad de nuestro día a día (pre-pandemia...) y su planteamiento no involucra una visión del rumbo de la sociedad. La historia se centra en dos personas que desde su garaje desarrollan una de las tecnologías más revolucionarias con las que se ha soñado: una máquina del tiempo.


Los viajes en el tiempo han inspirado cientos de historias de ciencia ficción, desde Slaughterhouse-Five de Kurt Vonnegut en la literatura, cortometrajes premiados como La Jetée (lo puedes ver aquí - dura 28 minutos) (1962), hasta series muy recientes como la alemana Dark (2017) o la estadounidense Rick and Morty (2013); dentro del género hay un rango muy amplio de posibilidades. En el caso de Primer, a partir de la tecnología se crea un ambiente más bien absurdo, los inventores de la máquina del tiempo no tienen un plan previamente delineado y la película transcurre con las múltiples líneas de tiempo que hacen y deshacen, una y otra vez.


Una alerta importante que se retrata en Primer es la falta de identificación de riesgos que conlleva el uso de una nueva tecnología. Por sí sola la tecnología no es buena ni mala; su uso es lo que tiene que ser responsable. Por ahora, la ciencia ficción es el equivalente más cercano que tenemos a una máquina del tiempo, en tanto que nos transporta a diversos futuros donde podemos ver los riesgos sin tener que vivir esos escenarios catastróficos, y quizá, a partir de estos podamos redirigir los pasos que damos.


  • La encuentras en Mubi (1 hra., 20 min.)


El futuro aún es incierto


Las películas mencionadas anteriormente nos demuestran la internacionalidad de las preocupaciones por futuros justos y dignos. Las producciones cinematográficas mencionadas son japonesas, inglesas, estadounidenses, coreanas, checas, francesas y alemanas, pero logran reflejar cómo hay miedos y sueños sobre el futuro que no tienen límites geográficos.


Las obras artísticas de ciencia ficción resultan una pieza clave para que imaginemos y construyamos futuros deseables y justos. Nos enseñan fragmentos de futuros posibles, que nos advierten de riesgos que posiblemente todavía no tomamos en cuenta, y nos guían para evitar que esas distopías mostradas en pantalla se desborden en la realidad. Un ejemplo de la importancia de la ciencia ficción en nuestros días es el del ejército francés. Además de reclutar a personas expertas en política, RRII, etcétera, ha contratado a escritores de ciencia ficción para que imaginen escenarios futuros y así estar preparados ante cualquier amenaza digital por venir.


Si bien se suele ver el arte y la ciencia como dos elementos muy distintos, la literatura y la cinematografía de ciencia ficción se vuelven un vehículo fundamental para reflexionar sobre los desarrollos científicos y tecnológicos. Si bien no contamos con máquinas del tiempo para revertir los pasos dados hasta ahora, tenemos el poder de la ciencia ficción para imaginar y moldear nuestro futuro. Empecemos a crear futuros mejores.


Espera en los próximos meses el próximo blog de esta serie en la que seguiremos explorando futuros posibles imaginados desde la ciencia ficción. Revisa la versión en inglés de esta entrada de blog aquí.